«El toque de queda era a las ocho de la noche en ese tiempo. Íbamos al Liceo Eduardo de la Barra, en la tarde. Cuando llegamos del liceo e íbamos a tomar once, mi papá nos grita a mi hermano y a mi `René y Franklin los buscan`. Eran los pacos. Ahí nos llevaron detenidos en un camión, nos pusieron vendas en los ojos y ponían gente encima, una encima de otra, hasta que llegamos a la Comisaría del Cerro Alegre. Estábamos con uniforme escolar, con camisa blanca. Ese día, habíamos tenido una prueba de matemáticas, de ecuaciones y yo tenía un torpedo con las fórmulas. En la Comisaría nos revisan todo y encuentran el torpedo con las fórmulas, y me dicen a mi ´¿y esto qué es? ¡Estas son claves!´, dice el paco ignorante… y después me torturaron y me torturaron, me reventaron los oídos, me despertaba y me desmayaba.»