«La historia me la contó María Estela, que cumple ahora 90 años. Su esposo era detective, obviamente partidario de la Unidad Popular. A las tres de la madrugada los despierta una llamada telefónica de que hay un golpe de estado. Alcanza a avisar a todos los contactos. No sabía si presentarse en el Cuartel de investigaciones. Así que como a las cinco de la mañana se levanta y lo van a buscar. Se lo llevan detenido por los mismos compañeros de armas. A la tía se le perdió como dos semanas. Le llega un soplo, una voz anónima que le dice que está en la Cárcel Pública. Ella va para allá pero se lo niegan. Y así estuvo como 2 meses preso ahí. Ella llora cuando cuenta, por los recuerdos. Una mañana escucha un auto, era un taxi, se baja su marido hecho pebre, tapado con una frazada y lleno de piojos. Quedó impactada. Sólo le dijo ´viejita, paga el taxi´.»