«Se aplastaba cualquier gesto de humanidad. Porque, por ejemplo, me acuerdo claramente de una situación. Había como una especie de caseta. Y yo me di cuenta que había un compañero, muy mayor, en ese tiempo sería a lo mejor de la edad de uno ahora, pero estoy hablando de ese tiempo. Para los de dieciocho los de cuarenta ya son viejos. Entonces, bueno, era mayor, pero además bastante mal po’, o sea, maltrecho, en malas condiciones. Entonces, se acerca un chico, un marino joven y le lleva un pedazo de pan. Y aparece el teniente que también era joven y el tipo con una brutalidad, en el momento mismo, golpea al marino y lo manda castigado. O sea, yo no sé qué habrá pasado con ese marino. ahí te das cuenta que las personas no valían nada po’. O sea, todo el gesto de humanidad, porque él vio mal a una persona y quiso tener un gesto de humanidad. Pero eso se castigaba po’.»