«El exilio cambió en muchos aspectos toda nuestra vida. Bélgica nos dio un hogar, seguridad, a nosotros educación, nos dio mucho. Somos también lo que somos gracias a eso. Hasta nuestra forma de comer cambió, tenemos costumbres distintas. Nosotros comemos muchas manzanas porque en Bélgica hay muchas manzanas, hacemos compota, tortilla de manzana, acompañamos la carne, la comemos de postre, la comemos en todas sus formas y todos acá en Chile nos quedaban mirando como raro, pero para nosotros era de lo más normal.»