Fotografía de la bodega del Buque Lebu, en Revista Vea, octubre 1973.
«En la sala común del Silva Palma había más gente detenida, deben haber sido unas ochenta personas, todos hombres, me encontré con gente que yo conocía por haber sido reportero, me encontré con dirigentes sociales, con funcionarios públicos. En el Cuartel estuve detenido como tres días, donde fui interrogado y humillado, sometido a brutales sesiones de tortura con golpizas, amenazas de muerte, y aplicación de corriente. De este Cuartel me sacaron y me llevaron al buque mercante Lebu, que estaba en el Muelle Prat.
En el Buque Lebu, dormíamos alrededor de las bodegas. Habían puesto colchonetas y
frazadas, algunos dormían en el suelo, pusieron tambores para que hiciéramos nuestras necesidades, nos daban comida en la cubierta, nos tiraban agua con mangueras y después teníamos que volver abajo, todo era con golpes, nos golpeaban en cada momento, nos daban patadas, combos y culatazos cuando se les ocurría, cada instrucción era con golpes de
culatazo, nos decían comunistas de mierda tienen que aprender a obedecer, era un verdadero campo de concentración flotante, cuando nos dejaban salir a la cubierta (nos tenían en la parte de abajo del barco), podía ver el buque Escuela Esmeralda que estaba al lado, también
estaba el barco Maipo que llevaba prisioneros a Pisagua.
En el Buque permanecí más de dos semanas viviendo en la bodega número 3 que compartíamos con casi cien prisioneros. Las condiciones físicas y sanitarias eran horrendas. (…) De aquí, se sacaba a la gente para enviarlos de vuelta al Cuartel Silva Palma o a la Academia de Guerra para ser interrogados nuevamente.
El día que la Cruz Roja Internacional visitó el barco, junto a periodistas de la Revista Vea, que reconocí desde el fondo de la bodega ya que habían trabajado conmigo en el Diario La Unión, tuvimos un día especial, con una comida de mejor calidad y un mejor trato por parte de los Infantes a pesar de que hicieron lo imposible por evitar que denunciáramos las torturas
y el maltrato recibido a los integrantes de la Cruz Roja.
Por casi más de dos semanas me mantuvieron en el Barco Lebu con visitas periódicas al Cuartel Silva Palma para ser interrogado y torturado con diferentes métodos, similares al anterior, pero cada vez más dolorosos y vejatorios ya que me desnudaban, me humillaban al
desnudarme, me aplicaban corriente en los genitales, y en todo el cuerpo, me escupían, y me daban tremendas golpizas en estos interrogatorios.»