«En agosto de 77 me embarco rumbo a Bélgica, para continuar rumbo a Alemania. Mi hermana que aún permanecía en Chile siguió visitando a los marinos presos ahora en la penitenciaría de Santiago y sigue paralelamente recogiendo el cuerpo de su marido que repetidamente es detenido, torturado y lanzado a la calle. En 1978 abandona Chile rumbo a Suecia.
Agradezco en forma especial a mi hermana que dió todo por lograr mi libertad y por las lágrimas que derramó nuestra madre por la diáspora a la que fuimos condenados hasta el día de hoy.»