Organización social

Fila fuera del Cuartel Silva Palma

1973

DONANTE / ORIGEN

María Rosaura Mack (Maca Mack)

Comunidad, persona y/o víctima relacionada

María Rosaura Mack (Maca Mack)

CENTRO DE DETENCIÓN RELACIONADO

Cuartel Silva Palma

Contexto del objeto (relato/testimonio)

«Cuando llegué allá (al cuartel), tú veías esa subida, pero era una fila gigantesca de gente. Gente que yo creo que dormía ahí. Había mujeres con guagua, hombres viejos que iban a ver a algún hijo. Gente que ni siquiera estaba segura de que su familiar estuviera ahí. Iban, nada más para averiguar si estaban ahí, porque en todas partes se los habían negado. Y bueno, yo llegaba a la fila y me encontraba con otras compañeras, amigas, gente que yo conocía, jóvenes igual que yo, que estaban ahí por sus hermanos, por sus papás, por su mamá, qué sé yo.

(…). Entonces, bueno, ahí te encuentras con mujeres, con abuelas, con mamás, con hermanas, con tías, con primas, con… no sé qué. Y, las mujeres, hablamos sobre todo estas cosas, y alegamos en la fila, porque habían muchas mujeres alegando, muchas mujeres exigiendo que les dijeran dónde los tenían, exigiendo ver a los presos, qué cuándo los iban a soltar, en fin. Pero, además, organizándonos. Y, ahí, se supo, en esa fila se sabía, por ejemplo, que estaba ya funcionando el Comité de Pro Paz, que lo habían armado las iglesias. Aquí había una oficina, en Viña, no me acuerdo bien si era 8 Norte, 10 Norte, por ahí.

(…) Fíjate que a mí lo más que me quedó de la fila y las personas, en su gran mayoría eran mujeres u hombres, pero viejos, era la dignidad. Un esfuerzo, una dignidad. Esto de que ‘no vamos a aguantar esto que está pasando, tenemos que organizarnos, tenemos que ayudar’. En el fondo, era organizarse para ayudar pero por el lado de los derechos humanos. Nadie estaba hablando ‘nos vamos a rebelar y vamos a tirarle una piedra a los milicos’, eso era absurdo, ¿ya? Pero sí, era esa cosa digna.

(…) Ten en cuenta que en esa fila no sólo se alegaba: se lloraba. Había gente que lloraba porque no sabía nada. Había gente que tenía cuatro personas, que no sabían de la familia, cinco. Había gente que tenía hijos de doce o catorce años que lo habían sacado de la sala de clases. Entonces, ahí, en esa fila, se lloraba, y se consolaba, y se hablaba, y se ponía de acuerdo, y se solidarizaba. Solidaridad, en eso de ‘mira, te voy a ayudar. A ver, hagamos una vaca, ayudemos. Hagamos esto, hagamos lo otro’.

(…) A mi ex compañero, cuando lo soltaron, yo le pregunté si le habían entregado los cigarros que le había llevado. Ni una cajetilla. Nada. O sea, yo no sé qué marino o qué milico se chupeteó los cigarros; porque a un preso no se los iban a dar, a ningún otro. Si se lo hubieran dado a otro preso, por último, uno dice ‘bueno, por último, alguien los aprovechó’. No. Se los chupetearon ellos. No recibió la frazada, no recibió los útiles de aseo, no recibió nada.»

Hay piezas de este archivo que por el paso del tiempo no están disponibles, por lo que su registro no fue posible. Estas ausencias han sido representadas por diversos colores.