«Fui sometido a un proceso ilegal, la Causa 3926. La acusación que se me formuló originalmente, consistía en incumplimiento de deberes militares. El día 28 de septiembre de 1973, habiendo ya sucedido el golpe de estado, se cambió esta acusación y me declararon reo como autor del delito de sedición y motín, esta medida fue aplicada también a mis colegas de armas. En mayo de 1976 se me condena como Autor del delito de Sedición a la pena de tres años de presidio, saliendo en “libertad” el 28 de Agosto de 1976 y quedando bajo control semanal por la Fiscalía Naval de Valparaíso. En la sala de control de la cárcel con mis maletas empacadas para salir en libertad por el atardecer, me la niegan porque dicen que tengo otro proceso por ley de control de armas, proceso que yo desconocía. Todos mis otros compañeros. salen en libertad, salvo los condenados a penas mayores. Mi hermana que esperaba afuera, partió a la fiscalía a aclarar el caso y a mí me derivaron nuevamente a pabellón y tuve que pedir asilo en una celda de compañeros. A mi hermana en la fiscalía le dijeron que el fiscal se había ido a casa por allá por Villa Alemana…al otro día me dejaron libre. Mi padre fallece tres meses antes de mi puesta en libertad.
Me cobijó en su casa la madre del marinero Claudio Espinoza, Sra. Eliana Torrecilla Q.E.P.D, una mujer de una tremenda fortaleza humana, el corazón del porte de un buque, de sonrisa amplia y contagiosa y el alma abierta al mundo, a pesar de los horrores que estábamos viviendo. No tengo palabras para agradecerle y llevo conmigo recuerdos inolvidables de los cerros en Recreo Alto.
Las depresiones me abordaron, no dormía, me iba a la roca feliz y escuchaba que el mar me llamaba, Chile estaba preso, me sentía mas libre en la cárcel, la idea del suicidio estaba cercana…trataba de leer, era imposible concentrarme…tomé contacto con la iglesia y me derivaron al sicólogo Dr. Castillo que trabajaba en terapias. Le expliqué mi problema de soledad y angustia…le pedí que me orientara, le dije que me sentía más libre en la cárcel porque podía hablar lo que quisiera y ahora el que me ve, da vuelta la cara, ya no hay amigos, la gente tiene miedo, me sentía solo,…vencer el miedo es lo principal creo que me dijo: ´mi consulta para el golpe fue destruida, allanada y mi familia se fue al exilio, yo me he quedado acá a cumplir mi labor para ayudar a los perseguidos´…le aconsejo, ´reúnase con sus ex- camaradas y continúe lo que estaban haciendo en la cárcel´.
Organizamos una cooperativa al estilo de la que teníamos en la cárcel de Valparaíso con otros compañeros. del proceso que habitaban en la región puerto y al interior, para poder seguir alimentando a nuestras familias, en coordinación con la Vicaría de la Solidaridad en Santiago. Nos organizamos un grupo y logramos sobrevivir un año y levantar esta cooperativa. En este contexto conocí a la que fuera mi amiga en esas circunstancias, la Dra. Patricia S.C., a la cual llevo en el alma por haber compartido conmigo ese mundo de aventuras y preocupaciones, de su solidaridad profesional con los desposeídos, un año que fue eterno y de destinos inciertos.
Paulatinamente los compañeros de la cooperativa comenzaron a abandonar el país por las circunstancias obvias que se vivían.»