«Cuando llegué me llevaron a esa famosa Sala de Guardia. Había harta gente ahí, hartos compañeros y el olor era super hediondo, pero además, porque las capuchas eran hediondísimas, porque quién sabe cuánta gente las había ocupado. Finalmente, yo creo que igual se acostumbraba uno porque, yo estuve, según lo que dicen, como 15 días con la misma ropa, sin bañarme. Por lo tanto, el olor, obviamente, que ya, al final, era parte de uno no más po (…). A mí nunca se me ocurrió sacarme la capucha porque me dijeron que no me la sacara. Y yo creo que estaba asustada. Tenía 19 años, no tenía la más remota idea de lo que significaba ese espacio, no sabía lo que era una cárcel. Porque, tú a esa edad escuchabai cárcel, cosas así, pero era como escucharlo de lejos. Entonces, estaba realmente asustada.»