«El cuartel disponía de tres celdas colectivas una de ellas la grande con 7 literas triple y las otras pequeñas de tres literas triples cada una. En cada una de ellas había marineros de nuestro grupo, alrededor de 30 más o menos repartidos en las tres celdas. Un mes antes cuando se inició la represión de la Armada contra los marineros antigolpistas de nuestro grupo, las celdas estaban saturadas de prisioneros, con gente pernoctando en los pisos, pasillos, ¡incluso dos prisioneros por cama!
Todo esto dramatizaba la situación que estábamos viviendo allí en el Cuartel Silva Palma, cárcel naval de la Armada de Chile en Valparaíso, lugar con una vista panorámica del puerto. Estaba compuesto por una parte de construcción sólida hormigón armado y/o mampostería en su frontis y construcción de madera en la parte de atrás en donde estaban las instalaciones del personal de planta, comedores y otras dependencias todo ello rodeado de unos cuidados jardines dispuestos en terrazas que nosotros mismos manteníamos. Todo esto sobre un cerro a unos 30 metros de altura sobre la bahía de Valparaíso.»
(“77 días en el Silva Palma” Testimonio de Jaime Salazar Jeldres).