Leída por Viviana Fernández y Cecilia Fuentes, ambas menores de edad, mientras se encontraban detenidas en el Cuartel Silva Palma.
«Primero se llevaron a mi hermana, acusada de ser guerrillera. Después vienen por mi mamá, pero la soltaron porque estaba recién operada de la vesícula. Hizo mucho teatro y logró conmoverlos. Después de mi mamá vinieron por mí. Lo que más me preguntaban era por las actividades que hacíamos y sobre todo con quiénes, los nombres de las personas que eran líderes del grupo. Me encerraron en una celda en la parte de abajo muy cerca de la puerta que da a la escala de Villaseca. (…) Me tocó estar con mi compañera que está aquí (Cecilia Fuentes). Quiero destacar la solidaridad que yo viví ahí, porque yo estaba muy asustada y yo no sabía qué pasaba y lloraba. Y ella tenía una biblia, leíamos la biblia y rezábamos mucho, eso me tranquilizaba el miedo.»