«La arpillera que está representada ahí, yo le puse ‘Mujer Resistente’. Bueno, a mí me detuvieron el 24 de enero del 74 y, bueno, en ese momento, de esta arpillera, fue cuando, en uno de los interrogatorios, que fue muy, muy fuerte, fuerte en el sentido de la tortura, ¿no? La violación, la tortura, la electricidad. Estuve como, debe haber sido, como casi un día, medio día, porque recuerdo que me fueron a buscar a las 4 de la mañana y el interrogatorio debe haber durado, por lo menos, como a la media tarde o un poco antes. Fue tan violento el proceso, digamos, la tortura, que yo me mojé los pantalones, me oriné, me hice de todo, practicamente. Y no teníamos cómo cambiarnos, porque no hay nada. No es como en una cárcel, porque en la cárcel te llevan cosas, pero en este lugar, que es el Silva Palma, era sólo de interrogatorios y castigos, incomunicaciones. Entonces, ¿qué fue lo que hicieron ellos? Fue colocarme en una silla, me tuvieron, en una silla, casi 24 horas. Al otro día, desde la tarde hasta como las 10 de la noche, una cosa así, para que se me secara la ropa, con todo lo que tenía, con lo que me había hecho, de todo y, por eso, yo hice esa arpillera, porque dije, para sanear un poquito el dolor, ¿no?
(…) En el Silva Palma estuve como 2 meses. Estuve como más de 20 días incomunicada y de ahí pasamos a la Cárcel del Buen Pastor en Valparaíso. Ahí estuve como 2 años.
(…) La arpillera es como un método de sanar un poco porque, ahí traté de hacer a la niña como se usaba en esa época, ¿no? Colores floreados, media hippie, con pantalones pata de elefante y toda la onda. Pero es fuerte, es muy fuerte.»